¿Cómo manejas la ambigüedad e incertidumbre?: Liderazgo en lo desconocido
¿Cómo manejas la ambigüedad e incertidumbre?
Esta pregunta evalúa tu capacidad para tomar decisiones cuando la información es incompleta, priorizar, comunicar con claridad y avanzar sin paralizarte. En la práctica, lo que buscan es madurez profesional: saber qué datos necesitas, qué riesgos aceptar y cómo ajustar el rumbo.
¿Por qué hacen esta pregunta?
Quieren identificar si tú:
- Mantienes la calma y el orden mental ante lo incierto.
- Tomas decisiones con criterio (sin improvisar ni “adivinar”).
- Pides ayuda y sumas perspectivas cuando corresponde.
- Pruebas en pequeño, aprendes y corriges rápido.
- Comunicas avances, riesgos y cambios sin generar caos.
Método NAVEGA para responder (práctico y fácil de recordar)
Nombra lo que no se sabe
- Qué información falta.
- Qué supuestos estás haciendo.
- Qué cosas todavía no son concluyentes.
Alinea objetivo y criterios
- Qué significa “éxito” en esta situación.
- Qué restricciones existen (tiempo, presupuesto, riesgo, reputación).
- Qué no es negociable.
Verifica información mínima viable
- Reúne los datos clave disponibles (sin intentar “perfección”).
- Consulta a expertos internos o personas con experiencia similar.
- Identifica señales tempranas que te ayudarán a confirmar o descartar hipótesis.
Explora escenarios y opciones
- Define 2–3 escenarios (optimista, probable y conservador).
- Propón opciones realistas para cada escenario.
- Anticipa riesgos y cómo mitigarlos.
Gestiona el riesgo con pruebas controladas
- Pilotos, pruebas de concepto o entregas parciales.
- Decisiones reversibles cuando sea posible.
- Puntos de control claros para continuar, pausar o cambiar.
Actúa, mide y ajusta
- Ejecuta con seguimiento frecuente.
- Mide lo importante (no todo).
- Ajusta y comunica cambios de manera transparente.
Ejemplo 1: Expansión a un mercado nuevo con información limitada
"En mi trabajo anterior evaluamos expandir un servicio a un nuevo mercado. Teníamos entusiasmo, pero pocos datos y una ventana corta para decidir.
Primero nombré lo que no sabíamos: tamaño real del mercado, requisitos regulatorios y costos operativos. Luego alineé con el equipo qué significaba éxito en los primeros 90 días y qué riesgos no podíamos asumir.
Con esa base, reunimos información mínima: indicadores públicos, análisis de competidores, entrevistas rápidas con contactos del sector y una revisión legal preliminar. Planteé tres escenarios y propuse iniciar con un piloto en una ciudad para validar supuestos.
Ejecutamos el piloto por 8 semanas con métricas claras (adopción, costo por cliente, calidad del servicio y tiempos de operación). Con los resultados, ajustamos el modelo y recién entonces tomamos la decisión de escalar. Lo valioso fue avanzar con control, sin quedarnos inmóviles por falta de certeza."
Ejemplo 2: Implementación de una tecnología nueva sin retorno claro al inicio
"La dirección nos pidió evaluar una tecnología emergente para mejorar atención al cliente, pero al inicio no era posible calcular con precisión el retorno.
Para manejar la incertidumbre, definí criterios de éxito (reducción de tiempos, calidad percibida y tasa de resolución) y lo que no era negociable (seguridad y cumplimiento). Investigamos casos de uso, hablamos con proveedores y con empresas que ya habían probado soluciones similares.
Propuse una prueba de concepto de 6 a 8 semanas con alcance limitado y puntos de decisión: continuar, ajustar o detener. Medimos resultados frente a una línea base y documentamos aprendizajes.
Con evidencia real, tomamos la decisión informada: en nuestro caso funcionó y pasamos a un despliegue gradual, con comunicación clara sobre riesgos y límites."
Lista de verificación (para preparar tu respuesta)
1) Optimización de información
□ Identifiqué qué información faltaba y qué supuestos hacía
□ Reuní datos clave disponibles (sin buscar “perfección”)
□ Consulté a personas con experiencia relevante
□ Definí señales tempranas para validar hipótesis
2) Decisión con criterio
□ Definí criterios de éxito y restricciones
□ Evalué opciones y escenarios (al menos 2–3)
□ Consideré riesgos y mitigaciones
□ Elegí una decisión reversible cuando era posible
3) Ejecución y aprendizaje
□ Propuse piloto/prueba de concepto o entrega parcial
□ Establecí puntos de control (continuar/ajustar/detener)
□ Medí resultados clave y ajusté el rumbo
□ Comuniqué avances y cambios con transparencia
La ambigüedad es cada vez más común en el trabajo: mercados cambiantes, prioridades que se mueven y decisiones con datos imperfectos. Una buena respuesta demuestra que sabes avanzar con orden, prudencia y enfoque en resultados.